La feliz experiencia de la lactancia materna

Mucho se ha escrito sobre lactancia materna, sobre sus grandes beneficios para la madre y para el bebé, sobre su duración, aspectos emocionales, sociales, de conciliación familiar y laboral, pero hace poco llegó a mí un fragmento de Yerma, la obra teatral de Federico García Lorca, que describe con una hermosa precisión la esencia de esta experiencia: una madre dispuesta a dar su pecho al hijo, un pecho que es más que leche, que es amor, vínculo y calor...

Dice Yerma, la protagonista de la obra:

“Yo tengo la idea de que las recién paridas están iluminadas por dentro y los niños se duermen horas y horas sobre ellas, oyendo ese arroyo de leche tibia que les va llenando los pechos para que ellos mamen, para que ellos jueguen hasta que no quieran más, hasta que retiren la cabeza: otro poquito más, niño...y se les llene la cara y el pecho de gotas blancas”.

¿Qué os parece? No necesitaban entonces, en 1934 cuando Lorca escribió Yerma, que nadie les contara que era lo mejor para un bebé. ¿Cómo si no íbamos a estar aquí, si no había otra cosa para alimentar a un recién nacido? Sólo leche humana, bien de madre o de amas de cría.

Sin embargo, la ciencia quiso mejorar lo inmejorable (miles de estudios científicos, avalan ahora que la leche materna es superior) y la economía y los intereses de grandes empresas y laboratorios empezaron su campaña para destronar el pecho en pro de la lactancia artificial.

Tuvieron que pasar muchos años para que esa teoría comenzara a revertir y volviera a imperar la razón. No fue hasta 1974, en la vigésimo séptima Asamblea Mundial de Salud, cuando se empezó a reparar el daño que hizo la promoción de la lactancia artificial sobre la lactancia materna. Después se aprobó el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna y más y más declaraciones e iniciativas para recuperar la lactancia materna como esa práctica que nunca se debió abandonar.

Imaginaos el daño que hizo en países del tercer mundo la introducción del biberón sin agua potable. Causó millones de muertes, que en aquel momento, cuando estaba sucediendo, denunció la pediatra jamaicana Cicely Williams, que destapó ante la luz pública las prácticas comerciales engañosas que provocaron que tantas madres perdieran a sus hijos recién nacidos cuando creían estar haciendo lo correcto, lo que les habían aconsejado. Ahora es  de justicia dar a conocer ese hecho.

Afortunadamente, nuestro medio es muy distinto y nuestras circunstancias sanitarias y personales hacen que muchos bebés se alimenten con biberón sin menoscabo de su salud, y que se críen sanos y fuertes. Pero es también una realidad incontestable que en la actualidad cada vez más mujeres optan por la lactancia materna, y no para todas ellas es una experiencia exitosa.

Aunque armadas de la mejor voluntad muchas madres no logran superar los obstáculos que también encierra esta práctica, casi todos derivados de la falta de cultura de lactancia materna, y de los mitos erróneos que han contaminado este modo de crianza natural, debilitando a las madres, en muchos casos por interferencias de familiares bienintencionados pero desinformados y de profesionales sanitarios desactualizados.

En relación con este asunto, os pido que reflexionéis sobre esta frase que, en torno a las dificultades y los retos de la lactancia materna, le leí al pediatra Carlos González, una autoridad de referencia en esta cuestión: “Casi todos los problemas del pecho se solucionan con más pecho”.

Por eso, si os enfrentáis a la lactancia materna, o si tenéis previsto hacerlo en los próximos meses, debéis buscar la ayuda de alguien que sepa solucionar las dificultades, asesoraros y ofreceros los consejos y las técnicas necesarias para que culminéis con éxito una decisión que redundará de forma muy positiva en la salud de vuestros hijos.

Sea cual sea vuestra opción ya os felicito, porque ser madre hoy día es tarea difícil, porque trabajo y crianza siguen siendo falsamente compatibles y porque las que ya sois madres sabéis mucho de largas noches sin dormir y de la preocupación cuando se ponen enfermos o les sucede algo a nuestro bebé y no sabemos qué hacer.

Espero que a corto plazo todo eso vaya cambiando y que esta sociedad tan material no le de la espalda al gran esfuerzo de tantas madres y que una crianza sin horarios y sin estrés sea posible. Una crianza natural y gozosa, como la que le habría gustado poder llevar a cabo a la pobre y malograda Yerma de García Lorca.

Muchos son los testimonios de madres felices que amamantan o han amamantado. Convirtamos en un disfrute lo que la naturaleza nos regala. Mi mensaje a las madres: ¡Da lo mejor de ti en el mejor envase, eres fuente de vida!

Juana María  Martínez Abellán

Consultora internacional en lactancia materna Ibclc L-108245

Matrona

Consulta de lactancia materna Policlínico Virgen del Alcázar Floridablanca - 968 47 16 78

Twitter icon
Facebook icon
Google icon
LinkedIn icon
e-mail icon
Go to top